Cuando Alan Robinson fue etiquetado en una publicación facebook por Liora Gomel, abrió el enlace con esperanzas y leyó:
Liebre de marzo es un sitio de historias de amor y de locura. A través de crónica y otro tipo de relatos proponemos una mirada no estigmatizante sobre los trastornos de salud mental.
Si querés ser liebre mandanos tu texto, nota, dibujo, o cualquier otra manifestación vinculada a los trastornos de salud mental en formato digital a soyliebredemarzo@gmail.com. Tu historia alimenta esta comunidad.
Se
desilusionó una vez mas como siempre lo hacía. Un nuevo espacio de
personas que coquetean con la locura, para decir al mundo que creen en
los trastornos de salud mental. Sintió una vez mas que el manicomio
vencía, como siempre lo hace. El manicomio gana, por eso las personas
creen que proponiendo una mirada no estigmatizante sobre los trastornos
mentales logran algo. Malas noticias. A la industria no le importa que
propongan miradas no estigmatizantes. A la industria solo le sirve que
hablemos de trastornos mentales. El no escribia una sola palabra a favor
de la industria.
"Si no estas con los locos, estas con la industria. vi demasiados hermanos y hermanas morir como zombies en los manicomios." susurró sabiendo no publicarían su texto, porque son ediciones cuidadas.
Pero no dudó en escribir su crónica, sabiendo que no la entenderían. Pero la publicarían, de todas formas, porque es "cool" y "diverso" luchar contra el estigma.
"Todos luchan contra el estigma, porque es burgués, comodo y bienpensante." repitió sin que nadie lo escuchase. Estaba solo en el mundo.
"Si no estas con los locos, estas con la industria. vi demasiados hermanos y hermanas morir como zombies en los manicomios." susurró sabiendo no publicarían su texto, porque son ediciones cuidadas.
Pero no dudó en escribir su crónica, sabiendo que no la entenderían. Pero la publicarían, de todas formas, porque es "cool" y "diverso" luchar contra el estigma.
"Todos luchan contra el estigma, porque es burgués, comodo y bienpensante." repitió sin que nadie lo escuchase. Estaba solo en el mundo.
Pero
nadie, y esto es lo que mas le dolía a Alan, nadie defiende a los
locos. Todos asumen esa cómoda y fláccida posición de teclado de
escritorio con cafe con leche, de luchar contra el "estigma".
Los
entiendo. Los locos babean bilis, sudan acido, deambulan drogados y
buscan sus dientes que quedan desparramados por el manicomio de tanto
halopidol que les obligaron a tomar.
¿Cuando llegará el día que los escritores se vuelvan luchadores y luchadoras?
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