Los pequeños tienen una realidad chiquitita, que solo quieren resguardar para si mismo. Los utópicos pierden los objetivos individuales, en su entrega de servicio por el otro. Pero a veces algún utópico se cruza con el destino y suceden maravillosos movimientos en las plazas.
Los pequeños tienen miedo de que alguien les quite su propiedad intelectual y suelen ganar mucho dinero. Los utópicos tienen problemas para ganar dinero y hacer teatro.
A veces los utópicos se enojan demasiado con el dinero, pero los pequeños dependen de él. Los pequeños especulan, planifican y manipulan.
Los utópicos prefieren gritarse las cosas de frente.
Los pequeños quieren resultados medibles, porque han olvidado cual era su vacío. Los utópicos se angustian de quedarse tanto tiempo buceando en el vacio guiados por su instinto.
(Este texto está inspirado en hechos verídicos y es mi homenaje a los Cronopios y Famas de Julio Cortázar)
Y no existe el uno que sea el equilibrio?
ResponderBorrarLo puse mal:
ResponderBorrarY no existe uno que sea el equilibrio?
Ahi salió